FEL: “La nueva centroizquierda popular”
De fraseologías “revolucionarias” y denuncias a la “ultra”
Una polémica con la “Nueva Centroizquierda Popular”: El Frente de Estudiantes Libertarios
Es frecuente escuchar de parte de un amplio sector de estudiantes pertenecientes a las universidades donde el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) tiene militancia política, sobre todo en Santiago, que las posiciones conciliadoras y “amarillas” que tienen con las direcciones del CONFECh, son expresiones de un sector minoritario al interior del FEL, que no representa el sentir “rebelde” y “rojinegro” de una agrupación que reivindica la experiencia del anarquismo español de 1936, y de las expresiones de “poder popular” del Chile de los 70’. El principal argumento de estos estudiantes es que, a nivel de las regiones, los libertarios tendrían una política más “ultra”, y serían más combativos. Otro sector de estudiantes, pertenecientes a la denominada “ultra”, ha tildado al FEL como una “agrupación amarilla”, y colaboradora de las Juventudes Comunistas (JJCC), pero “por abajo”, que ha estado en contra de las tomas locales, como ocurrió en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. ¿Qué explica semejante confusión respecto de la práctica política del FEL?
Si es que existiesen tendencias políticas disidentes al interior de dicha agrupación, claramente eso no se ha visto en la lucha estudiantil que lleva más de 5 meses en desarrollo. Durante todo este período, a nivel nacional, el FEL ha tenido una línea política coherente que guía su actuar, la que puede apreciarse en los distintos boletines y páginas web que poseen. Si en un espacio universitario u otro, el FEL parece más “rebelde” y “combativo” que otras secciones de su agrupación más “conservadoras” y “amarillas”, eso no significa que unos y otros, muestren una diferencia política de fondo; son distintas formas para expresar el mismo contenido político, es decir, la misma estrategia y propuesta política al movimiento estudiantil. En algunas universidades el FEL actúa con un discurso más combativo, suele reivindicar métodos radicales, en otros espacios, como en la U. de Chile, ocupan un lenguaje liberal, o concertacionista, muy similar a las JJCC, y otras veces lo combinan con un lenguaje “revolucionario” y “popular”. Sea cual sea el “discurso”, la “fraseología revolucionaria”, o los métodos que reivindiquen; todos son diversos recursos que utilizan para defender su política de fondo. Entonces, ¿Cuál es la política nacional del FEL?
Después de lo ocurrido en la Universidad de Tarapacá (UTA), en Arica, donde se revocó a la mesa directiva de la federación de estudiantes, dirigida por las JJCC, se despejan cada vez más las dudas al respecto: el FEL posee una línea política a nivel nacional, para actuar en cada espacio local. En la UTA, el FEL considera que la refundación de la federación constituye solamente un “cambio organizativo”, y no un salto en calidad para que el movimiento estudiantil pueda dotarse de organismos basados en democracia directa, que estén a la altura de las circunstancias, para poder desarrollar una nueva política del movimiento estudiantil, dando la pelea en el CONFECh, para desplazar a las organizaciones burocráticas y conciliadoras con el gobierno, y así instalar la demanda mínimamente democrática de un sistema de educación 100 % financiado por el Estado, público, gratuito, de calidad. Esto se explica porque el FEL comparte una política de fondo con las JJCC: que la lucha por la educación gratuita es a largo plazo, o, como prefieren llamarlo los “libertarios”, es un “horizonte estratégico”.
Durante los 5 meses de las movilizaciones más grandes efectuadas en los últimos 20 años, en sus boletines y declaraciones, el FEL ha planteado que la lucha por la educación gratuita constituye una lucha a largo plazo, como “perspectiva estratégica”, como “horizonte estratégico”, no una demanda actual, no una demanda mínimamente democrática completamente posible por la cual el movimiento estudiantil puede luchar y vencer. Es exactamente la misma política de la JJCC. ¿Qué?, si, la misma, pero con un buen toque de “fraseología revolucionaria” y una buena pisca de “lenguaje combativo”. En el boletín Tribuna Libertaria, portavoz del FEL, Sección Santiago, publicado durante este invierno; los libertarios proponían que la alternativa que debe seguir el movimiento estudiantil es dar la “discusión para definir como movimiento social organizado la definición de un Proyecto Público de Educación que responda a nuestros intereses como estudiantes, trabajadores, padres y pobladores”. Esto se debe a que todavía no hemos sumado a otros actores, como los trabajadores. Por esta razón, lo que deben hacer los estudiantes, es “poner el acento en el proceso que implica dar esta discusión de proyecto, entendiendo que los caminos institucionales solo serán favorables para nuestras demandas, si previamente hemosconstruido un movimiento popular lo suficientemente maduro y fuerte para ganar en la calle y con nuestros propios medios (…)” y finalmente, el FEL hace el llamado a “TODOS los actores políticos a no centrar la discusión en las “salidas” inmediatas de esta movilización[Negritas son nuestras]. Lo mismo, pero más sintéticamente, se repite en una de sus últimas declaraciones titulada “Ninguna mesa sin ganar, Ninguna mesa para perder” (ver www.fel-chile.org).
Claramente, la política nacional del FEL, desde el inicio del proceso, ha sido no luchar por la educación gratuita como demanda inmediata, sino que, luchar por “ganadas concretas” (como ellos lo plantean) que significa el 50% de AFD a corto plazo en las universidades estatales. Su lucha política en asambleas ha sido más fuerte y demoledora contra la “ultra”, es decir, la extrema izquierda, o como ellos denominan en su lenguaje abstracto; la izquierda con intención revolucionaria, y no contra la JJCC, máxima expresión política de la centroizquierda burocrática y conciliadora con las autoridades universitarias y el gobierno. Una y otra vez, el FEL ha sostenido que la “izquierda con intención revolucionaria” no posee “claridad programática”. ¿Cuál es la claridad programática y estratégica de los libertarios?
Actualmente, luego del quiebre de la mesa de negociación con el gobierno, el FEL se la está jugando por realizar un “Congreso Social por la Educación”, que sería el objetivo planteado en sus boletines de hace un par de meses, para de ese modo poder sentar las “condiciones maduras” que permitan al “movimiento social popular” (utilizando fraseología abstracta), poder lograr la demanda sentida de educación gratuita. La fecha de obtención de esa demanda, se pierde en el tiempo. Sostienen una y otra vez, que la construcción de “poder popular” es un trabajo que recién está empezando, y que más adelante lograremos nuestra demanda que es más profunda: el cambio del modelo neoliberal por uno acorde a nuestros intereses como “mundo popular” (más abstracciones con un toque “popular”).
La claridad programática del FEL es que no propone ninguna salida inmediata y concreta al conflicto educacional. No tiene ninguna política práctica para preparar y armar al movimiento estudiantil en su lucha contra el gobierno y así obtener nuestra demanda: un sistema de educación pública 100% financiado por el estado. Sus declaraciones así lo confirman más arriba: “no centrar la discusión en las “salidas” inmediatas de esta movilización”. Entonces, ¿Qué debe hacer el movimiento estudiantil en lo inmediato para vencer?, el FEL responde: “construir un proyecto popular”, a largo plazo, que nos permitirá obtener más demandas que la educación gratuita. Por ahora, debemos centrarnos en obtener “ganadas concretas”; ¿Qué quiere decir esto?; lograr el 50% de AFD, por lo menos para tener algo. Pero ocurre que el CONFECh, por la presión de las bases, ya instaló la demanda por la educación gratuita como demanda mínima. Entonces, ¿Qué hacer?, el FEL responde: debemos discutir un proyecto popular de educación. Pero, ¿no era lo mismo que vienen planteando desde marzo del 2011?. Si, exactamente lo mismo.
Lo paradójico de todo esto, es que la concepción estratégica del FEL utiliza argumentos similares a la JJCC que dirige el CONFECh. Camila Vallejos sostenía hace un mes que si caíamos derrotados, podríamos medir la “madurez” en que se encuentra el movimiento estudiantil para poder “continuar” movilizándonos los cuatro años que vienen (La Tercera. 10/9/2011. “Camila Vallejos: esta es una guerra de cuatro años”). El FEL sostiene lo mismo al plantear que ahora no podremos ganar la educación gratuita; lo que debemos hacer es realizar discusiones en torno a un proyecto de educación, y que la lucha debe seguir más años para lograr nuestro triunfo. Peor aún, el FEL le dice al movimiento estudiantil que aquellos que plantean la educación gratuita como demanda mínima son “demagogos”, ya que consideran que dicha demanda es imposible (la demagogia implica prometer una demanda que es imposible). Nosotros decimos a los estudiantes que dicho argumento es el mismo que utiliza la Concertación y la JJCC. ¿pero que tienen en común los “libertarios de intención revolucionaria” con el “reformismo tradicional”?; que ambos son unos adaptados a los márgenes políticos que otorga el régimen neoliberal, y se subordinan a los criterios, tiempos y análisis “posibilistas” de los políticos empresariales y su propio estado. Unos “por arriba” (por medio de las federaciones), los otros “por abajo” (en los espacios de base), ambos comparten un análisisgradualista y etapista del destino de la movilización estudiantil. Su análisis de dividir las demandas estudiantiles como mínimas (a corto plazo) y máximas (a largo plazo), es una lógica propia de la tradición de la socialdemocracia y del reformismo clásico. Su claridad estratégica, se muestra tan clara como la de las JJCC.
En la práctica, en cada espacio local, durante 5 meses, dicha política nacional del FEL se ha traducido precisamente en evitar que el movimiento estudiantil tomara como norte político la educación gratuita; porque para ellos constituye una “utopía”, algo imposible. Y para evitarlo había que estar en contra de las tomas universitarias donde la JJCC, los autonomistas y colectivos populares centroizquierdistas, tenían más peso político en la dirección de centros de estudiantes y cargos de la FECh, como ocurrió en la facultad de Filosofía de la U. de Chile; o, en contra de cuestionar la sacrosanta estructura burocrática del CONFECh, porque de lo contrario, implicaría generar una “división” al interior del movimiento, “reventar el espacio”, lo que le haría el juego a la Derecha. Al respecto, le preguntamos a los estudiantes de base movilizados: ¿refundar el CONFECh en base a democracia directa, desplazando a la burocracia de la JJCC y de la Concertación, enviando cientos de delegados votados en asamblea de base, constituyen un quiebre del conjunto del movimiento estudiantil?. El FEL, en su análisis mecánico y gradualista, personifica la “unidad” del movimiento estudiantil en la “unidad” de la burocracia estudiantil; en otras palabras, los dirigentes del CONFECh reflejarían directamente las demandas de las bases. De esta manera, el FEL ha actuado como el ala izquierda de dicha burocracia, realizando tibias críticas a las direcciones (en la mayoría de los casos: ninguna), defendiendo el “espacio” del CONFECh, tal cual está (burocratizado), denunciando en asambleas a los estudiantes de base y agrupaciones políticas que luchan por democratizar el CONFECh, tal cual lo hace la JJCC y la Concertación: denunciando a la “ultra” por “reventadora de espacios”, utilizando un lenguaje propio de los dirigentes máximos del CONFECh: de la JJCC y de la Concertación. ¿y por que esa convicción? Porque el FEL considera que el CONFECh debe mantenerse tal como está: sin remover a ningún dirigente: que Giorgo Jackson, Ballesteros y Vallejo se queden donde están, porque así se evitará un supuesto “quiebre” que llevará al movimiento estudiantil a una derrota.
Nosotros, desde Las Armas de la Crítica (LAC) le preguntamos al movimiento estudiantil: ¿Cuándo en la historia de la lucha social y de clases, el cuestionamiento a las direcciones burocráticas de cualquier organismo (obrero o estudiantil), han significado un debilitamiento o derrota del movimiento de masas?, ¿a caso el movimiento obrero chileno se debilitó con la creación de Cordones Industriales en 1972, que sobrepasaron el sindicalismo legal y a las direcciones de la CUT?, ¿a caso el movimiento secundario del 2006 se debilitó por plantear la creación de un organismo unificado a nivel nacional, único en la historia de este país, como fue la Asamblea Nacional de Estudiantes Secundarios (ANES)?. En lo absoluto. Otra vez, el FEL cae desenmascarado ante los estudiantes, intentando ocultar su absoluta subordinación a las JJCC en el CONFECh, a nivel nacional.
Ha quedado de manera clara, que el FEL no ha propuesto ninguna política práctica para organizar a las bases en su lucha por la demanda de educación gratuita, no porque no esté planteado en la realidad, sino porque no es la política del FEL.
Frente al etapismo y gradualismo de los libertarios de que la educación gratuita es una demanda a largo plazo, es ahora cuando se debe dotar de una política de acción para el triunfo del movimiento estudiantil en sus demandas. Desde LAC consideramos necesario levantar una Agrupación de la Juventud Combativa y Revolucionaria, que reúna a la más amplia cantidad de estudiantes que tiene acuerdo en: la educación gratuita 100% financiada por el estado como demanda mínima para negociar con el gobierno.
Frente al congreso social de educación, nos preguntamos: ¿Qué incidencia tendrá en el CONFECh, espacio donde se discute y delibera el destino de la movilización nacional? Desde LAC consideramos que dicha agrupación de estudiantes debe luchar por refundar las federaciones estudiantiles bajo democracia directa, con delegados mandatados y revocables, donde el CONFECh llame a “tomazo” nacional de todas las universidades (estatales y privadas), centros de formación técnica e institutos profesionales, y colegios municipales y subvencionados. Esto como manera para radicalizar los métodos que nos permitirán imponer al gobierno la exigencia de que lleve adelante nuestra demanda de un sistema público estatal de calidad, 100% financiado por el Estado.
Esta nota tenía además por objetivo, dar a conocer al movimiento estudiantil que tenemos una nueva agrupación de la centroizquierda, pero bien especial, es diferente, está dotada de un gran lenguaje “popular” ,“combativo” y muchas veces “radical y revolucionario”. El reformismo suele históricamente, ocultar sus prácticas conciliadoras y claudicantes con esas fraseologías, así que no resulta nada nuevo. Para los estudiantes universitarios y secundarios que tienen esa sensibilidad política y cultural con los símbolos “anarquistas” y “libertarios”, por relacionarlos con una práctica más “combativa”; he aquí una nueva expresión del reformismo, pero no clásico al estilo JJCC, sino que con un toque “popular”. Hoy día, frente a las masas estudiantiles, el FEL ha mostrado lo que es: la nueva centroizquierda popular.
Hacemos un llamado a todos los estudiantes del país y a los militantes honestos del FEL que creen en que la demanda por educación gratuita debe triunfar y que se debe desplazar a las direcciones burocráticas de la JJCC y de la Concertación del CONFECh, a construir la agrupación de la juventud combativa y revolucionaria.
Las Armas de la Crítica
Partido de Trabajadores Revolucionarios-Clase contra Clase
9 de octubre, 2011
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Category: Desde Chile






Que organización que se diga “revolucionaria” puede destinar tanto tiempo y energías en analizar el actuar de otra organización con el único fin de tirarle mierda y al final hacer un llamado a que se unan a su caga de proyecto que sí es realmente “revolucionario”.
Son una burla y una verguenza, los verdaderos revolucionarios se preocupan de construir organización para la lucha y no de andar haciendo política weona, sectaria y preocupada del resto, de los reformistas, de los amarillos, de los no se que wea, péguense el palo longis culiaos, usen bien su tiempo y los espacios que poseen.